El Coordinador Nacional de Primero Justicia (PJ), Julio Borges, fue seleccionado como uno de los 20 líderes emergentes de Latinoamérica en el contexto del vigésimo aniversario de la Fundación para el Análisis de los Estudios Sociales, FAES.

Con tal motivo, se reunieron en Madrid 20 líderes emergentes, provenientes de 20 países de la región, quienes sostuvieron reuniones con el Rey de España, Don Juan Carlos I; Andre Ronchi, Ministro de las Relaciones Internacionales de Italia; la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre; el Senador Alejandro Muñoz, Presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores; Enrique Iglesias,
Secretario General Iberoamericano, entre otros destacados dirigentes europeos.

Para Julio Borges, “este reconocimiento es una responsabilidad adicional para seguir luchando por una Venezuela donde la Justicia y los Derechos Humanos sean una realidad cotidiana para todos por igual.”

En sus intervenciones Borges siempre destacó como “la centralización del poder, el acoso a los medios de comunicación, la politización de la justicia, y la corrupción han llevado a Venezuela a convertirse en un país lleno de violencia e impunidad”. Frente a este panorama, Borges dejó claro que el reto de Venezuela es lograr “una democracia real, con una justicia fuerte y donde se respeten los Derechos Humanos, una Venezuela sin miedo”.

Como ilustración a sus argumentos, el Coordinador Nacional de Primero Justicia relató casos como: la lista de Tascón, los despidos masivos de PDVSA, las sentencias a los Comisarios de la Policía Metropolitana, el caso de RCTV, las violaciones constitucionales, la prisión de Richard Blanco, Prefecto de Caracas, acompañado por otros presos y exiliados políticos, la total desatención a la huelga de hambre de Franklin Brito y de los estudiantes universitarios, “todos ejemplos de una Venezuela donde el gobierno viola la justicia, se burla del pueblo y no permite la entrada a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA”.

“Merecemos una Venezuela con Justicia, donde los Derechos Humanos sean una realidad y no simple propaganda oficial en un show político permanente”