El legislador venezolano fue invitado al cambio de mando por Sebastián Piñera, con quien espera reunirse. “Queremos llevar el mensaje de necesidad y de urgencia de cambio en Venezuela”, dice.

Invitado por Sebastián Piñera a su toma de investidura, el diputado opositor venezolano y ex presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges, llegó el sábado a Chile para, además, reunirse con los líderes de la región en busca de apoyos clave para ejercer presión al gobierno de Nicolás Maduro en la antesala de las elecciones del 20 de mayo, las que considera como “fraudulentas y fuera de ley”.

¿Qué espera de su visita a Chile?

Tengo varias conversaciones con Presidentes de la región. Queremos pedirles en nombre del pueblo venezolano que antes de las elecciones que ha programado Maduro para mayo, la región pueda dar un paso mucho más contundente con respecto a la lucha en Venezuela, de manera que haya una respuesta regional muy fuerte antes de las elecciones. Estoy esperando ver la posibilidad de reunirme con el Presidente Piñera, también me reuniré con el ex Presidente Lagos y con varios cancilleres de la región. Queremos aprovechar esta fiesta democrática de Chile para llevar el mensaje de necesidad y de urgencia de cambio en Venezuela.

¿Chile ha hecho lo suficiente en condenar al régimen de Maduro?

Fue muy solidario con la democracia en la presencia del canciller Heraldo Muñoz. Para el gobierno fue una verdadera molestia tener las posiciones firmes del canciller Muñoz con el tema de los valores democráticos y los DD.HH., y estoy seguro que en esta nueva etapa con el Presidente Piñera y con el nuevo canciller Roberto Ampuero, es un tema que tienen en el corazón, lo que significa la crisis venezolana.

¿La comunidad internacional ha presionado lo suficiente por la situación en Venezuela?

Se puede hacer más y estoy seguro que se va a hacer más. Se ha castigado el sistema económico corrupto de Maduro por una razón muy sencilla: antes Venezuela se veía como un problema del país vecino. Hoy ya toda la región entiende que Venezuela es un problema que está incendiando a cada país por dentro, porque es un sistema que busca destruir la democracia y la estabilidad en toda la región. Creo que ha sido muy solidaria y nosotros agradecemos en el caso de Chile, por ejemplo, la presencia del canciller Heraldo Muñoz en todo el proceso de negociación. Tuvo unas posiciones muy fuertes, muy democráticas, de mucha convicción. Esperamos ahora no menos del nuevo canciller Roberto Ampuero, que ha sido un verdadero crítico, que vivió en carne propia lo que significa la falacia de sistemas parecidos al madurismo.

En relación con las elecciones de mayo, ¿por qué la oposición decidió no presentar a ningún candidato?

En este momento tomamos la decisión de no presentar ningún candidato para que pudiera ser más claro nuestro mensaje que queremos unas elecciones verdaderamente transparentes y democráticas. Es decir, le estamos diciendo no a estas elecciones que hizo la Constituyente de Maduro, fuera de ley y fuera de Constitución, para decirle sí a unas elecciones que queremos que la comunidad internacional nos apoye para que se puedan dar este mismo año. No le estamos diciendo no a la ruta electoral, sino le estamos diciendo no a las elecciones fraudulentas que Maduro está convocando para que podamos tener la fuerza de luchar por unas elecciones limpias este mismo año para Venezuela.

¿Reconoce que la oposición ha cambiado una y otra vez de estrategia, lo que ha llevado a importantes derrotas en las elecciones municipales y de gobernadores?

Hay que tener comprensión que nosotros como demócratas hemos caminado todas las rutas posibles. Fuimos a las elecciones parlamentarias y las ganamos de manera incontestable y el gobierno cerró el Parlamento; fuimos a las calles a protestar y el gobierno terminó reprimiendo. Nos sentamos para tratar de buscar a través del diálogo y la negociación una respuesta, y el gobierno se burló. De manera que, al final, no es tanto que hayamos cometido errores o cambios de estrategias, sino que hemos hecho todos los esfuerzos, en todos los campos por tratar de lograr democratizar el país y el gobierno es el que ha cerrado todas las puertas razonables.

¿Le falta a la oposición un líder con mayor carisma?

Yo creo que más bien como oposición democrática tenemos muchísimos líderes, lo que pasa es que el gobierno lo que hace cada vez que hay liderazgos en la oposición, o los encarcela como es el caso de Leopoldo López, o los inhabilita como es el caso de Henrique Capriles, o los persigue, o a los partidos con fuerza que se van posicionando como partidos de liderazgo, como es el caso de mi partido Primero Justicia, que es el partido más importante de la oposición, lo ilegalizó. El gobierno quiere crear su oposición a la medida destruyendo todo el liderazgo alternativo que nace en Venezuela.

El ex Presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, ha dicho que “si no hay fuerza interna organizada, no basta con la presión internacional”. ¿Está de acuerdo?

Tiene toda la razón, son dos fuerzas que tienen que sincronizarse y articularse: la presión internacional junto con la presión interna, que acabamos de lanzar un gran movimiento social y político que se llama el Frente Amplio, donde están las iglesias católica, evangélica y judía, los estudiantes, los rectores, partidos políticos, los trabajadores, los empresarios. Un gran frente unido para un año en el cual están todos los elementos dados para que en Venezuela pueda haber un cambio: un modelo que fracasó económicamente, el problema migratorio y humanitario, el descontento total que hay en las Fuerzas Armadas, la convicción de los países para promover unas elecciones reales y democráticas, de manera que estamos en el mejor año para lograr ese cambio que esperan todos los venezolanos y que espera toda la democracia de la región.